El pelo suelto no se va al suelo: se queda en el cepillo.
Un toque de vapor tibio ablanda el pelo muerto antes de peinarlo, así sale de raíz en vez de repartirse por el sillón, la ropa y la alfombra. Las cerdas de silicona son blandas: no tiran ni raspan, y a la mayoría de los perros y gatos les gusta — el cepillado deja de ser pelea.
Se carga por USB, se limpia pasándole el pelo con la mano y cabe en un cajón. Sirve para pelo corto y largo.
En 10 minutos sacás más pelo del que juntás en una semana de aspirar.